Universidad Libre y Experimental/Sobre la Universidad Libre y Experimental
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Universidad Libre y Experimental/Sobre la Universidad Libre y Experimental

De CityWiki

Plantilla:Artículos al cuidado de Eduardo Serrano


PRESENTACIÓN


“[...] la finalidad de nuestra escuela [...] consistiría [...] en enseñarle [al pueblo] a repensar lo pensado, a desaber lo sabido y a dudar de su propia duda, que es el único modo de empezar a creer en algo”
Juan de Mairena.


La Universidad libre y Experimental (en adelante ULEX) es un espacio de formación superior autogestionado por todos sus participantes e independiente de cualquier institución. Tiene ahora su sede en la Casa Invisible, en la calle Nosquera 9-11 de Málaga.

En este documento se presenta un análisis del contexto de este proyecto y una exposición de su organización general y de sus diversas áreas temáticas.


CONTEXTO EN EL QUE SE SITÚA LA UNIVERSIDAD LIBRE Y EXPERIMENTAL


Situación de la universidad española.

Los mejores momentos de la Universidad han transcurrido cuando a la vez que aparato productor y transmisor de conocimientos ha funcionado como una máquina social creativa y simultáneamente crítica, productora de ciudadanía universal.

Ahora, cuando estos ideales se marchitan o están en trance de ser abandonados, cuando empieza a desviarse de esa aspiración de universalidad, no es difícil trazar un cuadro sombrío de la misma. Ahora es cuando es necesario ligar esa exposición de defectos y virtudes con unas supuestas causas que vayan más allá de la descripción superficial. Este análisis, que permitirá explorar líneas de actuación con el objetivo de poner remedio a dichos problemas, lo abordamos aquí de modo muy sintético.

Comentaremos a grandes rasgos los dos modelos de universidad que tenemos: Uno, la llamada “Universidad Moderna”, ligado a la concepción del Estado de Bienestar y surgido en el contexto histórico de la segunda época del capitalismo moderno; y otro, en trance de sustituir al anterior, inspirado en el proyecto de la universidad como empresa, activamente promovido en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior (Plan de Bolonia); denominaremos a este modelo “Universidad Posmoderna”.

1) “Universidad Moderna”: es el Estado el encargado de promover, dirigir y financiar la Universidad, según un modelo que se “juzga” como claramente inadaptado al momento actual. Esta inadecuación puede ser explicada indagando en tres problemáticas:

  • La primera es de orden político-económico, y es debida a la aparición de una nueva configuración de las relaciones entre el Estado y el capital: La enseñanza ya no se dirige tanto al servicio de un genérico bien común definido desde el Estado como a las demandas del mercado laboral;
  • También hay una ruptura epistémica profunda en relación a cómo se entendía la naturaleza de los saberes disciplinares según un modelo basado en el no relativismo de la verdad, el reduccionismo metodológico, la neutralidad del conocimiento, el referente dominante de las ciencias "duras", etc.;
  • Finalmente debe considerarse la crisis de su marco pedagógico, basado en la premisa de un saber acumulable que se transmite de arriba a abajo en una relación unívoca entre profesores y alumnos, con una clara endogamia de la comunidad docente en lo relativo al modo de gestionar la enseñanza.

2) “Universidad Posmoderna”: a este modelo pertenecen tanto los nuevos centros privados como la universidad pública, una vez reconvertida a partir del requisito de autofinanciación directa y de ciclo corto, propio del mundo empresarial. Esta exigencia y la consideración del conocimiento como mercancía hace que la universidad pública empiece a regirse por la lógica de la economía convencional. La estratificación por precios de las ofertas formativas de este modelo ahonda en las desigualdades sociales entre los universitarios.

A la vez que subsiste la escasa comunicación entre disciplinas, la sujeción a criterios de economía empresarial produce otro tipo de especialización, igualmente empobrecedora, que afecta a los contenidos de la docencia y de la investigación. Se produce entonces "[...] una presión sobreadaptativa que impulsa a conformar la enseñanza y la investigación a las demandas económicas, técnicas y administrativas del momento, a conformarse con los últimos métodos, a los últimos recursos del mercado, a reducir la enseñanza general, a marginar la cultura humanista.” <cite_reference_link>

Los estudiantes son considerados como clientes <cite_reference_link> que deberán competir en un mercado laboral cada vez más complejo. La formación se hace "a la carta", pero esto no asegura su estabilidad laboral dado lo efímero de la pertinencia de esa formación, ajustada a los requerimientos empresariales de cada momento. Ello obliga a un proceso de continua adaptación formativa e incluso a periódicas y traumáticas "reconversiones". Por su parte el profesorado (igual que el resto de los funcionarios)<cite_reference_link> está sometido al escrutinio de su labor desde una lógica y unos agentes ajenos a la ámbitos del saber en que son expertos.


Nuestro territorio.

La Málaga moderna no ha tenido suerte. Siempre se la supone disfrutando de grandes potencialidades en cuanto a su riqueza natural, su clima y paisaje, su posición estratégica, etc. Sin embargo en esa versión de la historia hay poco espacio para su principal riqueza: ni más ni menos que sus habitantes. De este modo el objetivo por el progreso medido exclusivamente en términos monetarios ha desplazado permanentemente la preocupación por la producción de riqueza social, sin que, por otra parte, una buena parte de los beneficios económicos se hayan reinvertido aquí .

No cabe duda de que la destrucción mayor de su potencial humano aconteció en 1937 y en la inmediata posguerra. Posteriormente, y debido a La ruina del campo provoca la llegada en aluvión de gentes que en gran medida han cortado con su memoria vital. El paisaje social, igual que el urbano, aparece como una suma de fragmentos yuxtapuestos, cada uno relativamente aislado no sólo de su contexto, sino en relación con su mismo pasado, provocando una gran polarización social. En este intervalo se produce la sustitución de la economía local basada en la industria por la dedicada al turismo y la construcción.

En el momento en que la oferta de “sol y playa” se revela claramente insuficiente se opta por concentrar enormes recursos en una operación de puro marketing con el fin de elaborar una especie de marca registrada en el mercado turístico y sus derivados. A eso se llama "poner en valor" la identidad de un lugar. Y sus habitantes, igual que antes fueron considerados como simple fuerza bruta Industrial, parece que ahora sólo son útiles como simples servidores o comparsas que ponen la nota colorista y humana en el escenario llamado Málaga.

Centrándose ya en la Universidad, no pueden negarse los muchos efectos beneficiosos que ha aportado a Málaga: Elevación del nivel medio cultural e intelectual de la población, acceso a conocimientos que se producen en geografías lejanas, un ámbito de sociabilidad muy potente, profundización en el conocimiento de la realidad local, surgimiento de algunas especialidades con un incipiente prestigio, etc. Pero su tardía apertura, conseguida después de múltiples protestas y conflictos, pesa todavía en esta ciudad, y más aún cuando esto ha ocurrido justo en el momento de profundos cambios históricos del modelo heredado de universidad.

Además carecemos de los frutos de las universidades maduras. Esto se manifiesta en el bajo nivel de muchos profesores, en la escasa presencia de la universidad en los debates ciudadanos y en cantidad de asuntos locales de interés, así como en la mínima capacidad de autocrítica.

Ahí está la ignorancia sobre lo que está aconteciendo en nuestro propio territorio, del cual se obvian fenómenos que ponen en tela de juicio muchos de nuestros instrumentos disciplinares e incluso conceptuales. Por ejemplo, ya tiene poco sentido hablar de Málaga como de una ciudad compacta, sino que la vida diaria de mucha gente se esparce por una gran aglomeración urbana sin una centralidad dominante: Nuestra "ciudad" tiene al menos 200 km de longitud y entre 20 y 60 de ancho.

Pero no basta con considerar su extensión, es preciso entender al mismo tiempo su intensión, su "profundidad”. Porque la parte más valiosa de ese territorio (y ello también en términos económicos) constituye a la vez la gran fuerza transformadora del mismo: sus habitantes, un conjunto social heterogéneo pero de impresionante dinamismo, tanto demográfico como por su actual proceso de mutación antropológico y cultural (nuevos "animales políticos").

He aquí tal vez el problema central de Málaga: la persistencia de una extrema dualidad que se manifiesta por un lado en una realidad territorial y social muy potente, dotada con una componente humana joven especialmente creativa y preparada (el contraste con las generaciones mayores es muy fuerte); y por el otro lado unos agentes cualificados que estando en posesión de la mayor parte del poder político y económico son incapaces de adoptar otra estrategia que la exclusivamente "extractiva", de corto plazo, y en otros casos incapaces de confiar en la gente común y en sus aptitudes de (auto)construcción de su propio futuro.


Las instituciones formativas y la ULEX.

Para que su contribución social será valiosa, creemos que la ULEX debe ser algo así como un "otro" respecto las instituciones. Su relación con éstas no es de oposición o de competencia, es decir ni las niega ni pretende ocupar su lugar. Es sencillamente "diferente" porque no tiene carácter institucional ni aspira a ello: Su rango de actividades y sobre todo su "estilo" de funcionamiento divergen de los de las entidades convencionales. Eso no es óbice para que pueda hablarse de complementariedad con la mayoría de las instituciones formativas en lo que respecta a ese ámbito genérico de servicio al bien común que éstas persiguen.

Dado que sus actividades se sitúan en el ámbito de la formación superior la comparación de ciertos aspectos con la universidad puede ilustrar lo que estamos diciendo:

  • Mientras que en la Universidad lo principal es la función docente (transmisión de conocimiento para la formación de profesionales), en la ULEX la actividad docente está al servicio de la construcción de un rico entramado de vínculos afectivos, cognitivos, laborales, etcétera, entre las personas.
  • La universidad disciplina el exceso de energías jóvenes con sobrecargados programas de estudios. La ULEX procurará aprovechar y potenciar dichas energías, estimulando la iniciativa y la curiosidad. La capacidad inventiva no estará al servicio de ningún fin prefijado, y menos dirigida a crear individuos obsesionados con la competitividad
  • La utilidad de la ULEX no se cifra en proporcionar títulos para el mercado laboral (dado que no los otorga), sino en el “aquí y ahora”, en el enriquecimiento subjetivo, en el placer de inventar en grupo. Sin embargo el futuro laboral de sus estudiantes se tendrá muy presente, tanto como asunto a investigar (especialmente en el Área de Mutaciones del Trabajo), como en el fomento de las opciones laborales en grupo.
  • Los campus universitarios son espacios acotados y separados de la ciudad, disfrutando de un entorno espacial y ambiental privilegiado. El se sitúa en pleno casco urbano, en una zona deteriorada, y tiene como voluntad esencial la de incidir en su entorno, tanto en el medio físico urbano como en la revitalización social. Esa proyección práctica y directa cualificará los trabajos docentes y a la investigación.
  • La flexibilidad organizativa de la ULEX, así como su autonomía respecto a los planes de estudio o áreas oficiales de investigación, permiten la exploración de esas regiones disciplinares vedadas para la universidad. Igualmente la combinación de perspectivas generalistas y saberes especializados, las transferencias entre disciplinas hasta ahora alejadas, la continua aplicación y verificación práctica de los conocimientos, el trabajo en tecnologías intermedias, la recuperación de técnicas populares (no sólo autóctonas, también lo aportado por los inmigrantes), la coexistencia de artistas y científicos, etc. son todas situaciones positivas que no es fácil que se den en los centros docentes convencionales.
  • La Universidad-empresa tiende cada vez más al cierre jurídico de sus producciones, convirtiéndolas en propiedades privadas mediante su sometimiento al régimen de copyright y patentes. La ULEX denuncia este olvido de la razón de ser y de la misión pública de la universidad y trata de recuperarlas mediante la defensa del conocimiento libre y el régimen de copyleft. Por tanto, la ULEX garantizará sin restricciones el acceso, la copia, el uso y la transformación de sus producciones, contribuyendo así a la devolución de esos bienes intelectuales a todos los ciudadanos.

Estas actividades formativas promovidas y gestionadas por la ULEX han de tender a la construcción de espacios de intervención que enriquezcan el protagonismo de la ciudadanía en el ámbito municipal. En este sentido, la ULEX contempla como una posibilidad mutuamente interesante alcanzar acuerdos y convenios con entidades como asociaciones de vecinos, colegios profesionales, centros de educación secundaria, universidades y demás instituciones (Ayuntamientos, Diputación, Junta de Andalucía...).

En definitiva la Universidad Experimental se sitúa en una zona intermedia de la sociedad civil, equidistante de los agentes políticos convencionales, de los aparatos del Estado y de los poderes económicos; bien conectada con todo tipo de organizaciones de base y muy próxima a la problemática multiforme del ciudadano anónimo. A esto se debe añadir el hecho de que ya existe una intensa relación con proyectos similares en otras poblaciones españolas, europeas y latinoamericanas, colaborando en la construcción de un espacio, transfronterizo y global, absolutamente necesario en este momento histórico.


Experiencias similares.

Entre las experiencias similares a las de la Universidad Libre y Experimental destacan en concreto tres, con las que mantiene una relación de especial fluidez y sintonía y que se consideran claros exponentes de la propuesta que ahora lanza en Málaga:

1) Universidad Nómada (Madrid): La Universidad Nómada (UN) es un dispositivo híbrido de intervención política en las coordenadas definidas por la sociedad del conocimiento, el capitalismo cognitivo y los nuevos sujetos inmersos en el paradigma de la intelectualidad de masas y del general intellect. Sus principales tareas pretenden ser:

  1. Pensar la producción y difusión de las herramientas teóricas para comprender cuáles son las formas de constitución de estos nuevos sujetos productivos que han surgido en la fábrica social.
  2. Inducir un proceso de clarificación de los paradigmas que manejan en la actualidad los sujetos y movimientos sociales que apuestan por llevar a la práctica un proyecto de carácter constituyente.
  3. Investigar las líneas de emergencia política que visibilizan el proyecto político definido por los mencionados sujetos sociales como un campo de fuerzas de geometría variable en el que puedan integrarse un número elevado de movimientos diversos.

Desde su nacimiento en junio del año 2000, la UN ha organizado conferencias, debates y seminarios sobre diferentes cuestiones políticas y sociales, contando con la presencia de destacados profesores de distintas universidades mundiales como Franco Berardi, Yann Moulier Boutang, Ramón Grosfoguel, Peter Gowan, Vicenç Navarro, David Harvey, Giovanni Arrighi, Antonio Negri, Brian Holmes, Huang Ping y de otros autores como Richard Stallman (fundador del movimiento del software libre), los creadores del proyecto Creative Commons, Marcelo d´Elia Branco (importante artífice de la implantación de software libre en Brasil), los escritores boloñeses Wu Ming, etc.

Junto a ello en los últimos tiempos, la UN viene organizando cursos en colaboración con distintos Departamentos universitarios, especialmente de la Universidad Complutense de Madrid, en la que la UN ha contribuido a la creación del "Grupo de investigación Globalización y Movimientos sociales (GMS)". Estos cursos generan créditos reconocidos por la universidad, sin dejar de estar abiertos a cualquier ciudadano, y se adaptan a la temporalidad universitaria actual al desarrollarse a lo largo de dos o tres meses en sesiones semanales. La UN atiende la excedencia del saber de los movimientos y los sujetos sociales respecto a las formas canónicas de los circuitos universitarios existentes, no siempre capaces de captar la riqueza de sus actividades y demandas .


2) Uninomade (Roma): El proyecto de Uninomade consiste en un laboratorio itinerante de pensamiento crítico en el que docentes, estudiantes y movimientos sociales de toda Italia conforman una red investigadora para dar vida a una "universidad libre". Una práctica teórica y política que contraste con la ineficacia y carencias del hacer universitario y con la acuciante necesidad de reflexión y construcción intelectual por parte de las organizaciones ciudadanas.

Es así como en 2004 se pone en marcha esta Uninomade que se embarca en un recorrido de recomposición de la inteligencia crítica en torno a un deseo común: construir un dispositivo de autoformación y debate público que ponga sobre la mesa los conceptos, los lenguajes y las categorías que la experiencia teórica y práctica de los movimientos sociales han expresado en estos últimos años. La cuestión que Uninomade trata de abordar es cómo transformar tal acopio de experiencia en un dispositivo productivo de conocimiento y de saberes, esto es, cómo dar vida a una Universidad Nómada que sea capaz de atravesar y contaminar mutuamente la universidad oficial y los territorios actuales de conflicto. Uninomade es, pues, una aventura de la inteligencia colectiva que trata de responder a lo que se deja sentir claramente como una necesidad: Examinar y someter a verificación tanto las categorías científicas que se manejan en la Universidad como los elementos de investigación política adquiridos tras la experiencia de los últimos años.

Entre los profesores universitarios y pensadores que han pasado por los distintos cursos y seminarios de Uninomade pueden destacarse algunos como Antonio Negri, Andrea Fumagalli, Christian Marazzi, Sandro Mezzadra, Giovanni Giovannelli, Yann Moulier Boutang, Maurizio Lazzarato, Franco Berardi (Bifo), John Holloway, Elisabetta Dalla Corte, Cristina Morini, Marcello Tari y Francesca Pozzi .


3) Universidad Experimental de Rosario (Argentina) : La universidad experimental (ux) es un proyecto que funciona en la ciudad de Rosario, Argentina, ubicándose en la Facultad de Psicología, sede Anexo (Ituzaingo y Corrientes), de la Universidad Nacional de Rosario. Se trata de una nueva fase que continúa, diversifica y reconfigura el trabajo iniciado en el año 2006 a partir de la creación de la Cátedra experimental sobre producción de subjetividad.

Si el primer año de trabajo colectivo giró en torno al diseño y desarrollo de módulos de autoformación organizados a partir de ejes temáticos y problemas que se consideraban relevantes a la hora de pensar las condiciones de la vida social contemporánea, en este segundo año la ux se ha propuesto intensificar la cooperación productiva construyendo un espacio público no-estatal en el que coexistan tres áreas relacionadas: autoformación, laboratorio teórico y coinvestigación.

Partiendo de la idea de que subjetividad significa forma de vida culturalmente construida la ux se configura como un intento de producir formas constituyentes de subjetividad política que tengan como terreno existencial los problemas del saber y el pensamiento, de su producción y de su capacidad de producir efectos políticos en las experiencias de autoorganización social. Es por ello que la ux se propone ir más allá de la crítica de la universidad estatal en descomposición y de la universidad de mercado emergente. En este sentido, prefigura la universidad pública no-estatal: un modelo de universidad contemporánea alternativa a la universidad de mercado.


PRESENTACIÓN

DE LAS ÁREAS QUE FORMAN LA UNIVERSIDAD LIBRE Y EXPERIMENTAL


ÁREA DE TERRITORIOS

El territorio es el conjunto de condiciones de nuestra existencia incluyendo la vida mental, el medio de sometimiento más primordial y silencioso y a la vez el secreto cómplice de nuestra felicidad corporal.

El taller será un espacio de formación continua donde investigar, plantear y experimentar prácticas de autonomía individuales y colectivas relacionadas con el uso y la recreación de los espacios arquitectónico, urbano y territorial o medioambiental.

Estas prácticas se deberían fundamentar en la creación e invención de estrategias para hacer transparentes todas aquellas herramientas disciplinares y no disciplinares asi como de las relaciones (saberes y capitales) que son instrumento de dominio por parte de los grupos de poder. Para permitir a los pobladores que deseen intervenir en las decisiones sobre su espacio, obtener el máximo de información y conocimiento y aprender a manejar e inventar las herramientas de construcción de su propio territorio.

La tarea es, pues, fundamentalmente ciudadana y política. Es decir, lo que sería propio de los ciudadanos en la polis. Interviniendo en el espacio crearemos ciudad, y nos recrearemos a nosotros mismos. E inventaremos hasta cierto punto nuestro territorio con nuestras estrategias y nuestras herramientas, en gran parte nuevas debido a la obsolescencia que la aceleradas mutaciones territoriales están provocando, medios útiles y prácticos para una biopolítica al servicio de la autonomía.

Las investigaciones y las prácticas experimentales se referirían en principio al espacio local. Entendiendo por local el territorio que nos afecta directamente, ya sea una arquitectura concreta, un barrio, la ciudad, la Costa del Sol, la provincia, la comunidad autónoma..., sabiendo que el espacio ya no es solo físico, sino que es una red entretegida íntimamente con lo virtual.

En relación con la transparencia de la información y de los conocimientos adquiridos se pondrá especial énfasis en la divulgación de los procesos seguidos, como una tarea más del propio proceso o práctica de autonomía. Entendiendo que el proceso de aprendizaje es de todos con todos, que existen y se dan multitud de prácticas sociales y territoriales que nos enseñan, mucho mejor que las teorías y los expertos, como es posible dar respuesta a difíciles problemáticas, como se construyen nuevos modos de vida en medios urbanos y arquitectónicos a priori muy desfavorables.


ÁREA MUTACIONES DEL TRABAJO

Las distintas apariciones de un espacio político de las personas precarias en las regiones de Europa occidental, más o menos sumergido, más o menos dotado de una fisonomía propia, han puesto encima de la mesa terribles paradojas. Experiencias europeas como los distintos MayDay, o la aparición incesante de microconflictos laborales y sociales, unas veces perdidos, otras veces ganados, sirven de demostración de que hay una nueva especie dentro de las figuras de la explotación laboral y de la falta de renta, derechos y movilidad.

Una especie curiosa, paradójica, porque, a diferencia de los rasgos que se atribuyen a otras figuras del trabajo y de la política, como el de la clase obrera industrial de la segunda mitad del siglo XX, no nos encontramos con un sujeto más bien masculino, blanco, occidental, heterosexual, es decir, con una identidad de clase, sino que la precariedad es un medio, una forma de vida en la que entran y salen permanentemente cualesquiera figuras del trabajo vivo. Tanto más curioso resulta que el precario, que en cuanto tal carece de identidad, se vea espoleado por los valores dominantes a salir de su condición a toda costa, como si de una esencia o un destino maldito se tratara.

Precariedad significa escasez, inseguridad, debilidad e intermitencia de la renta, de los derechos, de los proyectos, de la confianza en el propio medio y en los demás, de la salud y de las expectativas de vida. Sin embargo, las viejas letanías acerca de un trabajo escaso y de una contracción de la riqueza disponible son, hoy por hoy en el territorio de la Unión Europea y en particular en el Estado Español, algo más que sarcasmos siniestros. Las tasas de beneficio consideradas «normales» en la actualidad por bancos y corporaciones son, si las comparamos con las convenciones de hace 30 ó 40 años, astronómicas.

La enorme transferencia de rentas desde las capas más bajas hacia las medias-altas de las poblaciones de Europa occidental y de Estados Unidos constituye una de las pruebas más fehacientes de que una larga y silenciosa contrarrevolución ha tenido lugar en las convenciones que desde que terminara la Segunda Guerra Mundial intentaban regular la producción y la distribución de la riqueza y de los derechos. Quienes han querido condensar esa transición en una fórmula, han hablado de un paso del welfare (de los sistemas de bienestar y protección social en expansión) al workfare (a los sistemas de sometimiento de los individuos al trabajo precario, que no produce derechos, y está sometido a condiciones de obediencia política, sindical y personal cada vez más destructivos de la personalidad).

Así las cosas: ¿qué pueden los precarios? ¿Qué proyecto político de transformación e igualdad, por parcial o incipiente que sea, puede engendrarse desde la forma de vida, desde el medio de la precariedad? Puesto que, si de lo que se trata es de pasar de una precariedad laboral y existencial a otra cosa, será preciso entender cómo se ha llegado al modo de producción y reproducción basado en la precariedad y en qué medida esa transformación depende del signo ético y político, de la subjetividad individual y colectiva de la constelación del trabajo (manual, de servicios, cognitivo, de cuidados...) y de las vidas precarias.

Las insurgencias y reuniones sediciosas de precarios, pobres, jóvenes y habitantes de las periferias metropolitanas en Europa nos indican que los tiempos están más que maduros para poner patas arriba el cuento neoliberal: el que nos hablaba de recursos escasos, burocracias improductivas y trabajadores vagos y parásitos. Comencemos con otro erase una vez... unas sociedades que mediante luchas, conquistas, huida de unas formas de vida abocadas a un trabajo asalariado degradante, búsqueda de la autonomía por parte de las mujeres... pusieron en jaque los equilibrios contables y las tasas de beneficio del conjunto de los países capitalistas occidentales, pero también las normas, los valores, las disciplinas, las obediencias y los valores adecuados al capitalismo de la gran producción y consumo de masas. Ante lo cual empezaron a hablar de los «límites de la democracia», de los derechos laborales excesivos, del insoportable gasto público, etc., y convirtieron una sociedad que, gracias a sus riquezas y a la energía de sus fuerzas productivas sociales estaba en condiciones de practicar políticamente una salida del sistema del trabajo asalariado y del poder de las elites capitalistas, en un sistema de precarización y división de la población entre aquellos que disponen de acceso al crédito, a la formación cualificada, a los derechos y otros que se ven condenados a un circuito cerrado de subempleo, hiperexplotación, pobreza y escasez de relaciones y de acceso a la renta/dinero.

¿Cómo es posible que sociedades ricas en capacidades de cooperación y con potenciales productivos inimaginables, virtualmente capaces de garantizar renta, trabajo, formación y seguridad a masas cada vez mayores de la población mundial, vivan bajo la pesadilla de la escasez, de la competencia, del miedo, la individualización y la obediencia como condiciones para no perder el derecho a la supervivencia?

¿Cómo pasar de la certificación de la falacia neoliberal a la puesta en práctica de las vías y las luchas que nos permitan conquistar nuevos derechos: a la renta, a la seguridad, a la movilidad, a la autonomía y a la actividad política y creativa.?

Para ello es preciso que nos adentremos en la genealogía de la desarticulación del llamado Estado del bienestar en las últimas décadas; en el significado político y cultural de las diferentes modalidades de salario indirecto y de prestaciones sociales en el Estado español y en otros países europeos; en el análisis y valor actuales de las luchas por la renta, la reducción del horario de trabajo social, la formación y la autonomía; en los profundos cambios y las terribles paradojas que el acceso de las mujeres al mercado de trabajo ha provocado en los sistemas de reproducción social; en el devenir mujer del trabajo que pone de manifiesto la entrada en el mercado de trabajo de los cuidados, del trabajo afectivo y relacional, de la vida entera de los seres humanos.

Se trata, al fin y al cabo, de dotarnos de las claves, las experiencias, las alianzas y los resortes políticos, institucionales que nos permiten pasar a una nueva fase en el terreno de la conquista de nuevos derechos sociales para todo el mundo, porque todo el mundo trabaja, todo el mundo participa hoy, directa y/o indirectamente, de la producción de la riqueza y de la reproducción de las condiciones de producción de la sociedad. Se trata de recoger el testigo de los modelos teóricos de renta básica para discutir conjuntamente de los modos de inscripción de las formulaciones utópicas de una renta para todos en la carne y en la imaginación de las pequeñas y grandes batallas, en los sueños y los valores irrenunciables de las generaciones de la precariedad, la migración, la invisibilidad. Para escribir en una obra colectiva los primeros artículos de una carta de los derechos sociales del siglo XXI, que se valide en sus conquistas y por su capacidad de estar a la altura de cuanto exigen las terribles realidades del comienzo del milenio.


ÁMBITO DE FILOSOFÍA

El Área de Filosofía es -y será- un espacio de formación continua donde se subvierte la relación tradicional con el saber. Tanto en el contenido como en la forma pretende reintegrar a la sociedad las posibilidades y el caudal de la Filosofía. Podríamos hablar de saberes, múltiples, que se encuentran y se enriquecen, para poder devenir algo más complejo, más potente. En realidad, nos referimos a la posibilidad de una inteligencia colectiva que no se caracteriza necesariamente por el saber calculador. Lugar de creación de saberes no estáticos e inmutables, sino en proceso, en evolución, cuestionamientos que generen más cuestionamientos.

Por tanto, podría enmarcarse en una filosofía que ha emprendido un proceso de autoevaluación y que se mantiene lejos de las autopistas del saber y de la verdad, una filosofía práctica, de la vida, inmanente. “La tendencia, propia de los filósofos -escribe uno de ellos-, consistente en identificar en general lo cotidiano -nacimiento, devenir, vejez, sexo, muerte, amor y odio, envidia, amistad y traición, generosidad...- con lo aparente, irreal, inauténtico e impropio, esa tendencia a la abstracción vía esencialización es el fundamento metafísico del desprecio que tienen los filósofos hacia los asuntos humanos impregnados de una total fragilidad, complejidad e impredicibilidad”.

Por ejemplo, el cuerpo, la residencia, el lugar de los lugares y de las potencias ha sido olvidado por los filósofos, aunque en realidad su negación lo haga omnipresente. Como sucedió hasta hace bien poco con el Arte, también quedo despojado de los sentidos innombrables y prohibidos (gusto, tacto, olfato), mientras se privilegiaban vista y oidor. Lo cual no excluye incursiones más o menos directas que forman una linea extraacadémica, materialista y pagana: Diógenes, usa como argumento la animalidad del cuerpo humano y se enfrenta al idealismo de un Platón con un vivir efectivo contra esa abstracción que establece un arriba donde todo es y un abajo imperfecto, manchado. Nos lo descubre definitivamente Sloterdicjk con su afirmación pública en la plaza del cuerpo desnudo y sus fluidos, más allá de su reducción a las anécdotas. Diógenes opone a la vieja herencia de las geografías paralelas de la mitología mesopotámica, según las cuales en el cielo habitan las formas perfectas de lo aquí existente (M. Eliade), justamente lo aquí existente y lo concreta con el cuerpo activo, que come, defeca, eyacula.

Pero la cuestión no acaba ahí: se nos habla de cirenaicos, gnósticos y licenciosos (ofitas, barbelognósticos... ), ocultos por la “policía universitaria”, omitidos o reducidos a lo que no eran: como Lucrecio (De Rerum Natura), con la misma preocupación basal por lo concreto; Plotino -deconstruido al presentarlo como místico-. M. Onfray supone que la historia de la filosofía esta guiada por el encubrimiento y la amnesia ante cualquier atisbo de pensamiento materialista y ateo que no encontraba en el cielo otra cosa que las nubes. La filosofía antigua se nos sigue presentando unilateralmente como filosofía de las nubes, como si no hubiera coexistido con otras “cosas”, incluido la del ápodo y ágrafo Sócrates condenado a muerte por su (aparente) paganismo público.

Esto no significa considerar la Filosofía como medicina-mercancía, otro cuadro de órdenes mas para una vida mejor, lo cual ya ha sido hecho por las industrias culturales. Es justamente lo contrario: que los filósofos se fijen atentamente en como construimos la vida cada uno de nosotros en una coproducción relativa donde aún caben muchas posibilidades. En todo caso, le queda al quehacer de los filósofos construir elementos de referencia al margen de los abstractos. Señalar las determinaciones implícitas en el proceso de coproducción de nuestra realidad. Son temas y temáticas múltiples y extensas donde, a mi entender, el tiempo tiene un lugar mas que preponderante. No me refiero al tiempo socialmente producido, es decir, al tiempo reversible donde se inscriben la mayoría de las prácticas sociales hasta el punto de que llegamos a considerarlo tiempo natural y universal. Señalo otro tiempo social posible: el de la duración, algo parecido a lo que Bergson llamó duración emergente, tiempo donde se producen las novedades (y las creaciones). De hecho parece que el tiempo es tanto el problema como la solución.

Este ámbito filosófico no tiene la intención de darlo todo hecho y masticado, enunciar verdades, comportarse como guía, sino la de cuestionar el pensamiento dominante, la filosofía tradicional de Occidente, deconstruir lo que tenemos interiorizado en nuestra cabeza (y en nuestro cuerpo) para que cada uno obtenga sus propias conclusiones mediante el esfuerzo que siempre significa el pensar meditativo.

Plantea una red conceptual abierta como herramienta de análisis de la realidad, para poder pensar y actuar de otra manera. Esta iniciativa tiene como objeto sacar a la filosofía de lo privado y superar los propios límites institucionales que hacen del saber un terreno inaccesible, llevando el pensamiento a un terreno público y de gestión ciudadana.

El Área de Filosofía constará de cuatro ámbitos o dispositivos, de ellos dos que ya están en funcionamiento: el Taller de Filosofía para Habitar la Ciudad y el Grupo Interdisciplinar de Esquizoanálisis. En el contexto de la Universidad Libre y Experimental se agregan un nuevo taller, dedicado a la producción de ensayos y un seminario sobre hiperrealidad.


ÁREA DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍA.

El investigador en comunicación belga Armand Mattelart abre uno de sus más recientes libros, "Historia de la utopía planetaria", con esta cita de Jorge Luis Borges: "Quizá la historia universal es la historia de la diversa entonación de algunas metáforas"1. Y es que, a medida que nos asomamos a las diversas teorías acerca del espacio social y comunicativo que se configura en nuestra época, es posible percatarse de que sus extraordinarias mutaciones y los formidables conflictos que ellas desencadenan remiten, en última instancia, a nociones y tendencias sorprendentemente similares en su formulación, pese a su traza dramáticamente antagónica, y que, por cierto, no son de ningún modo novedosas sensu stricto.

En este sentido, nuestra Área escoge de entre las numerosas metáforas acuñadas de unas décadas hacia acá para referirse a dichas mutaciones una en concreto, la de la red. Y ello porque más allá de su riqueza y complejidad, esta metáfora se configura últimamente como una suerte de comodín al que se recurre con profusión en los discursos y teorías más dispares (y ello, por cierto, desde mucho tiempo antes de que apareciera la red de Internet). Recientemente, eso sí, el eco de esta metáfora se ha expandido de forma especialmente aguda, dando pie a reacciones extremas que oscilan entre el mesianismo globalizador de mercado (y su variante libertario-tecnófila) y el fatalismo de tintes orwellianos.

Por lo que respecta a los defensores de la llamada “globalización” son ampliamente conocidas sus promesas de democratización, libertad, igualdad y florecimiento cultural a través de esta integración mundial auspiciada por las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (NTIC). En este sentido, resulta especialmente sospechoso el que, eminentemente a partir de 1998, la Organización Mundial de Comercio haya sustituido por completo a la UNESCO como organismo mundial encargado de decidir y hacer cumplir las políticas que han de regir a escala mundial en el ámbito de la cultura (en su más amplio sentido, desde la agricultura hasta las NTIC).

En cuanto a los que comparten esta euforia por las NTIC y, huyendo también del mundanal ruido, se zambullen en el ciberespacio como el nuevo paraíso inexpugnable de la libertad, de la experimentación cultural, de la expansión corporal y de la superación de los límites espacio-temporales, hay que sospechar también de ellos por los inexcusables olvidos en que incurren y, más allá, por las peligrosas derivaciones de las que ellos pueden servir de coartada. Al paso de tal tendencia sale el crítico cultural estadounidense Mark Dery, quien viene atendiendo en los últimos años a la "cultura digital alternativa" por entender que ella "desplaza nuestro debate sobre la tecnología desde el `allí y entonces´ hasta el `aquí y ahora´, enlazándolo con las relaciones de poder y corrientes sociales de nuestro momento histórico”. Sólo de esta manera juzga Dery que es posible conjurar la amenaza que, para dicho debate, entraña la adopción ciega y gregaria de tecnologías que llevan inscritas en su interior decisiones políticas sobre las que no se reflexiona: las visiones de un ciberéxtasis son de una seducción mortal que aleja nuestra atención de la destrucción de la naturaleza, de la descomposición del tejido social y del abismo cada vez mayor entre la elite tecnocrática y las masas con salario mínimo.

Qué añadir, finalmente, acerca de aquella "contrafascinación del poder" que en las últimas décadas se viene declinando en términos de apocalipsis tecnocrática. No parece que dicha declinación contribuya un ápice a sacarla de su parálisis, posición, por otro lado, cómoda y estable en tiempos de cambio. Ante ello, mantienen su vigencia las palabras con que Neil Postman introduce su investigación sobre la televisión y el showbussiness en "Divertirse hasta morir", publicado en 1985:

Estábamos pendientes del año 1984. [...] Pero habíamos olvidado que al lado de la pesimista visión de Orwell, había otra, un poco anterior y menos conocida, pero igualmente escalofriante: Un mundo feliz, de Aldous Huxley. [...] Lo que Orwell temía eran aquellos que pudieran prohibir libros, mientras que Huxley temía que no hubiera razón alguna para prohibirlos. Orwell temía a los que pudieran privarnos de información. Huxley, en cambio, temía a los que llegaran a brindarnos tanta que pudiéramos ser reducidos a la pasividad y el egoísmo. Orwell temía que nos fuera ocultada la verdad, mientras que Huxley temía que la verdad fuera anegada por la irrelevancia.

Esta área invita a dejar de lado tales ecos altisonantes y tratar de afinar el oído para detectar de qué diversas formas se viene entonando históricamente la metáfora de la red y qué resonancia profunda produce en nuestra sociedad actual y, particularmente, en la configuración de las industrias culturales.

Para ello retomaremos el hilo de las matrices de cultura, que Jesús Martín-Barbero estima fundamentales para estudiar los procesos de comunicación a partir de los universos de significado y los imaginarios a los que remiten originariamente. Igualmente nos apoyaremos en el citado Mattelart, quien desde la segunda mitad de los ochenta emprende un urgente viraje hacia el enfoque genealógico que lo lleva a bucear varios siglos atrás en pos de las huellas de los muy diversos imaginarios que apelan a la “fraternidad universal” ligada a la metáfora de la red y a examinar desde la economía política las raíces de los procesos que hoy se desarrollan vertiginosamente, todo ello en su afán por “hacer arraigar la reflexión sobre la comunicación en la historia de los modos de regulación social que acompañan a las mutaciones del poder".


ÁREA FEMINISMOS

Los feminismos, o modos distintos de interpretar, teorizar y proponer prácticas del feminismo sugieren múltiples posibilidades de pensamiento. Nuestra propuesta acá no tendría el absurdo objetivo de llegar a un feminismo excluyente que representase una certeza absoluta o un paradigma de verdad que desbanque a otros. Ni el de tratar de ajustar todos los feminismos a una única estructura conceptual sinónima de pensamiento único que agrupase todas las ideas posibles para hacer un batiburrillo representativo.

Abrir un área sobre “Feminismos y Perspectivas de Género” surge a partir de una preocupación colectiva por crear espacios accesibles desde donde poder tomar contacto y producir conocimientos-prácticas acerca de las relaciones humanas en perspectiva de género. Por tanto, partimos de la voluntad y el deseo de tomar responsabilidades hacia las circunstancias históricas que nos ha tocado vivir. Nuestra apuesta es la de atravesar la multiplicidad de opciones de interpretación de los feminismos para 1) profundizar en el pensamiento feminista y en los estudios de género cuyas reflexiones y propuestas conceptuales representan aportaciones y contribuciones significativas y 2) conocer las distintas prácticas políticas del feminismo y desarrollar las nuestras y en este sentido, pretendemos hacer tanto una fusión de la teoría y la praxis como de lo personal y lo político, que puedan retroalimentarse mutuamente.

De esta frase se derivan dos cosas: somos un colectivo (hablamos en primera persona del plural) y nos movilizamos (unimos pensamiento y acción).

El movimiento feminista, no obstante, y lo que aquí se diga sobre el mismo se dá en un tiempo histórico, es decir, no es ajeno a su tiempo. Aunque sus orígenes se remontan al siglo XVII y cobra entidad propia a lo largo del siglo XX, el feminismo contemporáneo se encuadra dentro de la “familia” de Nuevos Movimientos Sociales que comienzan a eclosionar a partir de la década de los 70 en torno a problemáticas tan diversas y acuciantes como la degradación ecológica, la progresiva disolución del Estado Social y los derechos de ciudadanía que había asegurado, la especulación inmobiliaria o los movimientos migratorios masivos. Todo ello en un entorno de creciente complejidad, de fragmentación de la estructura social, de avance del modelo económico neoliberal y de crueles desequilibrios entre poblaciones a escala global/local.

El escenario social que se ha venido configurando en los últimos 40 años, escenario del que Málaga no es ajeno, ha propiciado la aparición de una multiplicidad de Actrices Sociales que no son sino la manifestación de una pluralidad de condiciones e intereses colectivos. Las distintas corrientes del movimiento feminista son toda una fuente de producción de redefiniciones de la realidad en la medida en que, en palabras de K. Millet, “el feminismo desafía el orden social y el código más ancestral, universal y arraigado (…): el patriarcado”. No ha de extrañarnos entonces que el feminismo también sea una fuente de perspectivas de género, de cambios sociales y de cambios personales.

Este que nos toca es un tiempo para pensar también en el resultado de la aplicación de las políticas de ajuste estructural sobre las mujeres. Las políticas neoliberales, tanto para mujeres como para hombres, están pasando por la re-definición y expansión de lo "privado", procesos asociados a los recortes en el gasto público que tienen como consecuencia inmediata el incremento del trabajo gratuíto que realizan las mujeres. Tras la lucha por el acceso a los derechos de ciudadanía que ha caracterizado al feminismo de la primera mitad del siglo XX está surgiendo ahora la reivindicación de los derechos (y deberes) de cuidadanía, que apela al valor de los cuidados como fuente de riqueza social (en sentido no restringido a lo económico) y que pone la atención sobre las tareas que tradicionalmente han sido realizadas por mujeres de manera invisible, carente de reconocimiento social, político o económico. Ya se han alzado voces que aclaman "la reapropiación del tiempo de vida viendo la reclamación de nuestros cuerpos sin darles apenas tregua en una experiencia de vida sumida entre las incertidumbres, el abanico abierto de posibilidades de competencia del libre mercado, y la falta de respaldo social".

Por otra parte, desde finales de los años 70 y principios de los 80, las crticas de las feministas de color y las feministas lesbianas al feminismo imperante hacen cuestionarse el término “mujer” y las políticas que se desarrollan es su nombre. Las críticas aluden al propio carácter construido del género y a la posibilidad de intervenir en esta construcción. En este sentido, consideramos decisivo también hacer una lectura interesada de la historia del post-feminismo de sus vertientes transversales: con las nuevas tecnologías (Ciberfeminismo) y el feminismo del color/frontera.

¿Cómo es posible que uno de los movimientos sociales que más contundentemente ha impactado no sólo en Occidente pueda ser tan desconocido (por ejemplo, hay mujeres que no se reconocerían como feministas pero cuyos planteamientos vitales, creencias, formas de hacer, etc. están directamente posibilitados por alguna corriente feminista)? ¿No sería importante ser capaz de ver y verse a través de las perspectivas que han generado los estudios de género? ¿Cómo afectan las estructuras sexuales a nuestras vidas personales y colectivas, a nuestras formas de relacionarnos, de percibir y de autopercibirse, de experimentar nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestra mentalidad?.

Un espacio como el de La Casa Invisible resulta ser un enclave privilegiado en el que dar forma y hacer real una de las más potentes consignas: que lo cotidiano sea político, que se materialice la capacidad de cohesión y aglutinación la capacidad deseante- transformadora de l*s sujet*s y que se movilicen las potenciales coordenadas de cooperación. Responder a los motivos por los que se agrupa la gente que forman movimientos como el feminismo nos lleva a descubrir una multiplicidad de identidades y preocupaciones colectivas que aspiran a ser reconocidas. La ULEX puede ser también caldo de cultivo, a menudo invisible o invisibilizado, que recoge estas expresiones comunitarias.

Desde la Casa Invisible defendemos la necesidad de crear espacios de encuentro para trabajar todas estas cuestiones, tanto desde el plano conceptual como desde la praxis. Huimos de aproximaciones fragmentarias a la realidad en el intento de comprender las conexiones ocultas entre dimensiones, por eso hemos planteado espacios de formación transversales en los que las distintas áreas de conocimiento se expliquen entre sí.


ÁREA DE PRÁCTICAS ARTÍSTICAS Y CRÍTICA CULTURAL.

Entendemos las prácticas artísticas como una de las fases que constituyen los complejos procesos de construcción de nuestras sociedades. Trabajan en el ámbito de la producción de relaciones y significados, redes y resonancias que acaban por formar ese entramado invisible que llamamos cultura. En ocasiones también producen representaciones y objetos, pero incluso en estos casos las prácticas artísticas no deben estar separadas de los distintos procesos de los que se nutre y conforma.

Vivimos en una sociedad hiperproductora de objetos que son lanzados al mercado mediante un sistema cerrado y continuo de generación de deseo-satisfacción-deseo; el mundo del arte no es ajeno a esta mecánica, como probaría la figura del artista, cuyo papel tradicional como creador separado (un experto más) pervive en la contradicción de ser mantenido entre algodones gracias a su supuesta singularidad y a su vez, ser explotado por los distintos intermediarios y por un sistema recurrente de obligadas novedades, tanto de objetos como de sujetos, un sistema desde luego primitivo si lo comparamos con otros desarrollos (la canción de consumo) de la sociedad espectacular.

Las prácticas artísticas se resitúan ante este contexto en un ámbito que les es propio, el de la investigación continuada, el de no detener su continuo hacer y hacerse preguntas. Ya no se trata de desarrollar técnicamente las posibilidades de los distintos materiales, o de encontrar nuevos materiales para el arte entre la vasta oferta que compone nuestro mundo, sino de escuchar el eco de ese mundo que habitamos, descifrarlo, traducirlo y devolverlo al propio mundo del que forma parte.

A modo de investigación experimental, aborda todos los lugares posibles, los objetos existentes, las relaciones establecidas. Empezando por ella misma, la práctica artística acaba por transformar el mundo; porque ¿cuál es el lugar del arte? ¿el museo aún, la galería? Rechazando estas especificidades como separadoras, las prácticas artísticas contemporáneas consideran todo lugar como lugar de trabajo, el espacio público de nuestras ciudades, los pliegues de nuestros cuerpos.

Cuáles son los objetos del arte, cuáles son las técnicas, quiénes los espectadores, cuál la crítica? El Área de Prácticas Artísticas y Crítica Cultural (APaCc) de ULEX pretende ser el espacio de esa tarea propia de artes y crítica: el continuo preguntar; preguntarse sobre las convicciones establecidas antes que buscar cómodas identificaciones con los consensos más a mano. Esa búsqueda de nuevos sentidos, en palabras de JL Brea, de multiplicación de los disentimientos, ha de detectar fallas, rupturas y valores ocultos en cada sistema de producción simbólica, y facilitaría una reflexión más apropiada sobre los procesos de construcción de imágenes, símbolos e iconos.

El proyecto del APaCc se concibe a partir de la colaboración entre diferentes, de la investigación en otros modos de producción y práctica creativa, de distribución pública y de apropiacion social y colectiva. Sus objetivos atienden a las necesidades de formación y a las de reflexión sobre nuestras prácticas y procesos de aprendizaje; ApaCc apoyará la creación y producción artística activando su dimensión social por lo que establecerá estrategias que potencien la participación mas allá de los canales al uso; promoverá y apoyará el desarrollo de proyectos colaborativos de producción y exhibición, trabajando específicamente junto a las restantes áreas de ULEX (Filosofía, Territorios, Comunicación y NNTT, Mutaciones del Trabajo y Feminismos) en torno a las investigaciones que se acuerden; ApaCc pondrá en marcha espacios especializados de formación para las artes visuales y de la escena, que permitan construir estructuras con las que abordar los complejos procesos de una cultura que se sitúa más allá del lugar que le adjudican los mercados.

Todo ello desde una visión de la cultura como espacio público de cooperación; un espacio de autonomía creadora que pueda proponer una vida más vinculada a nuestras pasiones, menos precaria, más feliz.




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