Manual de uso de un descampado
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Manual de uso de un descampado

De CityWiki

vidas dispares en el descampado

un descampado es lo que su propio nombre indica: un territorio que ha dejado de ser campo. pero esta obviedad a su vez encierra una paradoja: es también un trozo de campo dentro de la ciudad.

a diferencia del solar, el descampado, si se dan las condiciones oportunas, tiene vida propia. estas condiciones pueden ser de tipo edafológico y biótico, la propicidad de su suelo para que se desarrolle vegetación, o social, la proximidad de una zona residencial con una cierta riqueza humana. en estos términos un descampado se convierte en algo muy parecido a un parque urbano.

pero un descampado no es un parque. un parque es el fruto de una planificación, a veces acertada, otras no. la topología de un descampado se genera a partir de la confluencia de las condiciones naturales y los trozos de vidas que transcurren en él. nadie riega las plantas, lo hace la lluvia. a veces aparecen mobiliarios que han sido diseñados para otros fines, o que simplemente los había colocado ya la naturaleza ahí. nadie traza los caminos, se dibujan al andar. si en cierta ocasión se pavimenta y/o ilumina un paso, se hace sobre las huellas que han dejado miles de pies a lo largo de los años.

un descampado es, en definitiva, un sucedáneo de parque que se ha mantenido a salvo de las cuchillas del urbanismo.

o tal vez deberían ser los parques los que fueran sucedáneos de descampados...


paisaje mediterráneo

el planeamiento urbano desliga a las ciudades de su enclave físico. cierto es que en granada tenemos el albaicín, la alhambra, zacatín, el paseo de los tristes, (...) que la hacen única. pero la gran via nos acerca -o lo pretende- a los campos elíseos, recogidas a preciados, fuentenueva a central park. el planeamiento, por su devenir histórico y las voluntades de los políticos -ajenas por norma a la ciudadanía que les vota-, ha colocado a las ciudades en un espacio lejano a cualquier lugar físico. hoy las señas de identidad empiezan a dejar de ser los paisajes, el clima, las costumbres. ahora lo son una granada, un oso y un madroño, una calle, una torre de acero, o unos rascacielos destruídos en un atentado.

hoy es 19 de junio, son las cuatro de la tarde, y en el descampado no hay un alma. sólo está el sol, incansable, intentando partir las pocas piedras que hay. los matorrales están prácticamente secos. es normal: se trata de vegetación anual que al llegar el verano se seca para volver a regenerarse en otoño. el planeamiento urbano no quiere eso, le parece feo. prefiere césped, mucho césped, y rosales, y palmeras, y fuentes. no pasa nada si hay que malgastar agua para mantenerlo. lo esencial es hacernos creer que vivimos en noruega o en waikiki. probablemente así seremos más felices. creo que, si algún día acaban haciendo un parque en el descampado, lo llenarán de césped, rosales, palmeras y fuentes. ¡ah, y adoquines!

pero esto es el mediterráneo: encinas, olivos, matorrales que se secan en verano, casas blancas, y sol, mucho sol. se está desertificando -probablemente parte de la culpa la tengan el césped, los rosales, las palmeras y las fuentes-. y hay que intentar hacer lo posible por evitarlo: debemos dejar de fingir que esto es noruega o waikiki. se me ocurre ahora un parque con caminos de tierra, matorrales que se secan en verano, encinas, y piedras a modo de bancos para sentarse.

¡ah! ¡tenemos muchos parques así! en los descampados...

artículo al cuidado de nihillo
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