Carta a los hackitectos
De CityWiki
El manifiesto carta a los hackitectos se ha estado elaborando entre octubre de 2004 y septiembre de 2006 y deriva de un pequeño fragmento de la tesis de Eduardo Serrano. Está dedicada con todo cariño a los hackitectos Osfa, Chaser y Pablo de Soto, y dirigida a los que pasan de ser personas arquitectónicamente importantes.
CARTA A LOS HACKITECTOS
1. El conocimiento experto adquiere una nueva relevancia social desde el momento en que nos permite desarmar la tecnología que forma el sustrato de nuestra habitualidad, el medio oculto de nuestro territorio. La ingeniería inversa de los hackers, abriendo lo que estaba sellado por la propiedad privada en los códigos fuente y secundarios a la multiplicidad del devenir infográfico, nos muestra el camino de una ingeniería social inversa, y en nuestro caso las posibilidades de una arquitectura inversa, tanto en la apertura de las tecnologías instrumentales (constructivas y funcionalistas) como de las tecnologías morales. Las tecnologías inversas hacen lo contrario que las tecnologías convencionales (o directas): si éstas componen elementos seleccionados de los procedimientos pretecnológicos, la inversión conduce a una descomposición (deconstrucción) y a una restitución de esos fragmentos a un flujo maquínico sin dueños privados: lo común.
2. Pero para inventar un medio no cerrado es preciso combatir la fijación de los niveles o estratos consciente y subconsciente, discursivo y pragmático, fijación a su vez producida y productora de la separación de medios y fines. Por lo tanto ya no necesitamos tecno-logía –un saber teoremático--, sino la técnica --un saber problemático— similar en lo esencial a la práctica del artista que transforma y se autotransforma en su transcurrir, con un ámbito de competencias variable y sólo relativamente formalizable (mediante los diagramas), donde confluyen arte y ciencia: práctica de la estrategia que ya no es cosa del saber sino del poder, o en todo caso del saber-poder (Foucault).
3. Si rechazamos la tecnología en su fijación institucionalizada --a través del Estado en su versión fordista, hoy en decadencia-- o axiomatizada según el paradigma economicista --versión posfordista-- comprendemos que ya no tienen sentido las separaciones entre carreras y profesiones distintas con ámbitos de saber-poder exclusivos. Desaparece en el seno de la multitud conectada el problema de las competencias profesionales que tanto atormentaban a los convocados al Congreso de Investigación que mencioné al principio de este apartado. La primera tarea, en el sentido de la más próxima, tiene lugar en el ámbito eco-lógico de la comunidad de los arquitectos mismos, en trance de ser despojados-liberados de su biopoder.
4. Una consecuencia parecida tiene la cancelación de la separación producción-consumo (o sus múltiples variantes como por ejemplo trabajo-ocio). Esta cancelación es progresivamente asumida por el mismo capitalismo cuando en su práctica demuestra que la instancia verdaderamente productiva es la entera sociedad. Al hacer de los arquitectos y de los demás profesionales unos asalariados cualesquiera, está mostrando, sin pretenderlo, que cualquiera puede ser arquitecto en cuanto lo que distinguía el poder de éste, es decir, poder para decidir sobre las circunstancias concretas del habitar ya no le pertenece; mostrando el camino para que no haya o habitantes o habitaciones, sino un habitar (o un habitando). Segunda tarea y segundo ámbito, el de la sociedad humana.
5. Sería una tercera tarea la que se abriría hacia el ámbito ecológico de los estratos prehumanos, hacia esa corporalidad inferior, sometida y sin voz audible, todas esas criaturas, artificiales o no, a las que progresivamente se les reconoce cualidades humanas, cuando en verdad son expresiones espontáneas de la vida. Así es como hay que entender, o mejor (a)tender al territorio. El mismo capitalismo nos enseña esto al hacer de todas las criaturas mercancías cualesquiera; en el campo de afectos que resulta de la copresencia de criaturas humanas y no-humanas [ epígrafe 6. Sujetos, objetos y otras cosas en el apartado 6.6 LAS COSAS Y EL MOVIMIENTO del capítulo 6. PAISAJES] Las mercancías adquieren una nueva vida, sustrayéndose a una finalidad y un final impuesto desde su exterior; las mercancías vivas tienen un nombre: fetiches. Del cualquiera a la singularidad cualsea. Y la prueba de que esto no es una mera idealización aparece cuando comprobamos el sorprendente poder de afectación que los fetiches ejercen sobre el fetichista.
6. Tarea técnica: construcción de un medio de intercomunicación que facilite el despliegue de la potencia de todas las criaturas, con un referente preciso para cada ámbito concreto: procomún de las ideas y producción de una práctica de la subjetividad transindividual y territorial (primer ámbito); el habitar, objeto de esa práctica de los territorios (segundo ámbito); sostenibilidad planetaria, consecuencia general de esa práctica (tercer ámbito).
7. La versión política del territorio es la multitud, donde ya no vale una semiología (semiótica de la significación); necesitamos una semiótica de la expresión: presentar (para el acontecimiento) más que re--presentar (y esto, una vez más, no es más que levantar acta de que el poder de representación nos lo ha quitado el capital). Por lo tanto los nuevos pobladores ya no están obligados a hablar en nombre de... los que no saben, de los que necesitan una casa o un centro escolar, etc., por ejemplo; tan sólo desde su singularidad, allí donde intersecta lo colectivo y lo individual, en un punto sin dimensiones: singularidades productoras de singularidades. Por lo tanto no hablamos en nombre de nadie que sea distinto a nosotros. Ahora se puede completar el párrafo 3. al descubrir que todas las capacidades expertas se encuentran activas y son útiles para todos en el seno de un único y múltiple sujeto productor: la multitud.
8. Si ya no podemos "ser" abogados, topógrafos o químicos (los que se aúpan al estrellato profesional tampoco lo pueden ser, tan sólo estrellas del espectáculo, facción social bien diferente a la de los cogni-proletarios), sólo nos queda el vacío; y su correlato, el deseo (nihilismo invertido del querer vivir: punto de partida, no punto final). Ya están en esa situación los estudiantes de arquitectura, por ejemplo; algunos de ellos son adelantados en esto. Los estudiantes de arquitectura sólo tienen deseo, deseo de arquitectura: se sienten empujados por una fuerza antigua, la de los grandes arquitectos; y les asaltan ideas, imaginan hermosos espacios, los recorren y los piensan con su caminar, con su olfato, con su mirada nerviosa o fascinada; con su hígado; con sus dedos acarician esa arquitectura, con sus gestos la dibujan. Arquitectura deseada que brota leyendo un libro, viendo una película, observando cómo un niño juega... Y sobre todo cuando se sumergen en la máquina intensa de los que son como ellos, los amantes de la arquitectura... Entonces son territorio profundo.
9. ¿Quién hace arquitectura? Como dirían los sutiles: los consultings y las oficinas técnicas de las empresas sólo proyectan construcciones; por su parte las estrellas del espectáculo se dedican a los escenarios del poder, quizá también poderosos escenarios; por su parte francotiradores aislados aciertan a veces, si les dejan. Todos estos especímenes, y algunos más de otros tipos no catalogados aquí hacen, además de los productos referidos, arquitectura ¿por qué no? Pero cada vez menos. Las palabras pierden frescura, arquitectura y arquitectos son términos que ya no responden a estas preguntas. No desprecio estas palabras ni las atormentaré más: las dejaré descansar por un tiempo. Para mí lo que ahora tiene relevancia son las condiciones del territorio y cómo se hace. El territorio no puede ser proyectado pues es una consecuencia de ciertas comunidades de seres vivos, entre ellas los humanos; sólo podemos aspirar a propiciar la ocasión del territorio, en nuestro caso construyendo su medio físico. Primer desplazamiento: "medio territorial" en vez de "arquitectura".
10. Pero la pregunta sigue planteada: ¿quién proyecta los medios físicos territoriales?; el desplazamiento propuesto ahora es pensar territorialmente, pensar al modo territorial, no quedarse en un mero contemplar el territorio. Desde ese momento también la palabra "arquitectos" pasa a tomarse unas vacaciones. Observemos de nuestros colegas los infotrabajadores; no ha hecho falta siquiera que el capital los socializara (como decían los marxistas) pues a poco que indaguen en su pasado y en su presente descubren relaciones de producción no capitalistas en comunidades hackers, donde la producción-consumición se hace de un modo distribuido, variable y múltiple y donde tiene poco sentido hablar de autores individuales. Ellos, en conjunto, son territorio que se siente con un poder propio, que se construye sus medios de producción y de distribución, singularidad múltiple en el seno de la multitud, que se construyen para sí y para otros medios territoriales. Segundo desplazamiento: del “arquitecto” al “harkitecto”.
Para llegar a esta situación, a este medio territorial superconductor que sería el resultado de la política territorial, son precisas, resumidamente, dos condiciones, que a su vez implican dos tareas técnico--políticas:
• En la dimensión vertical: deconstrucción de las tecnologías mediante prácticas que cuestionan tanto el carácter cerrado de nuestros códigos fuente subconscientes como la separación estanca de los estratos según lo establecido por la fórmula maestra de la razón instrumental rígidamente dicotómica: el modelo (día gramático) propuesto es el de la ingeniería inversa.
• En la horizontal: construcción de un medio territorial puesto al servicio de una conectividad generalizada: modelos de la red all-channel y P2P.
Y ambas se pueden juntar en el breve y expresivo título que da nombre a la licencia copyleft entre los anglosajones: Creative Commons, “lo común creativo”, o su derivado creatividad común, a lo que en definitiva alude la singular propuesta de Tiqqun:
"[...] ahora que esta época toca a su fin, de nuevo se evidencia que lo contrario de la pobreza no es la riqueza, sino la miseria, y que de las tres sólo la pobreza tiene el sentido de una perfección. La pobreza designa el estado de quien puede servirse de todo sin tener nada propio, y la miseria, el estado de quien no puede servirse de nada, ya sea porque tiene demasiado, porque carece de tiempo o porque carece de comunidad" [TIQQUN 2005: 84].
Eduardo Serrano (octubre 2004-septiembre 2006)