Arquitectura: objeto digital
El movimiento moderno acaba con la tiranía de la masa. Fiel a su pensamiento racionalista, positivista y fabril especializa los espacios y asigna un nuevo paradigma para la arquitectura descomponiendo el aparato arquitectónico y, con ello, simplificando su concepción. Lo que es uno se fragmenta. Estructura, particiones y cerramientos, cubierta e instalaciones son las categorías especializadas para la construcción de espacios desde entonces.
La arquitectura del siglo XXI ha vuelto a reintegrar las partes. Gracias a la tecnología digital, ahora se concibe un artefacto que es estructura a la vez que cerramiento y cubierta y que, utilizando complejos algoritmos de optimización, simula en tiempo real y con fidelidad su comportamiento físico. La coordinación e integración necesarias se implementan colectivamente mediante el uso de un objeto digital a escala uno es a uno en el que se trabaja desde el inicio del proceso creativo, se testan y adecuan formas, especialidades y sistemas y se aventuran y resuelven detalles de ensamblados. Una vez concluido, tiene capacidad para gestionar y controlare la fabricación y construcción física transmitiendo comandos a máquinas de control numérico y, a través de sensores, atender y optimizar sus prestaciones durante toda su vida útil. El proyecto deja de ser una colección de planos que representan y definen las partes de un objeto arquitectónico a construir y se transforma en código binario, en un objeto digital capaz de adaptarse, mutar y clonarse en el mundo físico. Que ya no atiende tan solo a su construcción sino que contiene las herramientas de programación que controlan la eficiencia de lo construido, incluido su obsolescencia, desmontaje y reciclado.






